Planificando el futuro

Supongo que después de estar inmersos en cambios sin fin orientados a recuperar el bienestar perdido, buscando el posicionamiento más adecuado a los nuevos tiempos, no solo las empresas, sino también las personas nos encontramos demasiado cansadas y con la visión encapotada por el exceso de información, de experiencias, de novedades que no hemos podido asimilar convenientemente. Precisamente ese es el principal motivo por el que últimamente leo tan poco y escucho tan poco, que no podría corroborar si este sentimiento propio es compartido, o por el contrario, solo los que por nuestro trabajo estamos en la cresta de la ola, pero sin tabla, somos los que experimentamos una necesidad infinita de que las aguas se calmen y poder disfrutar al fin de un plácido atardecer que nos permita recuperar la energía perdida por el desgaste de las exigencias profesionales, agudizado por una maternidad/paternidad tardía que nos exige cada día más y más sin tregua, sin vacaciones y sin una vara de medir el nivel de calidad de nuestra función, o sí…sí, si tenemos un tablero de indicadores que nos está alertando de que no lo estamos haciendo tan bien como hubiésemos deseado, y nuestro inconsciente sabe perfectamente que es debido a una escasa dedicación al aprendizaje en el área personal para educar a nuestros hijos, simplemente porque el área profesional no nos deja margen.

El resultado es una necesidad imperiosa de romper con todo y empezar de nuevo habiendo botado el lastre que nos permita aligerar nuestro avance acelerado por el tan valioso aprendizaje de los años que deseamos dejar atrás. Anhelamos arar nuestro porvenir con surcos ligeros, re planificar nuestra vida eliminando todas las piedras del camino, evitar el ruido y cambiar para siempre el rumbo de la vida que por accidente nos ha tocado vivir orientada a unos mayores niveles de conocimiento que la de nuestros padres, pero al final ha resultado ser una vida de mayores exigencias a todos los niveles y que en lugar de ser un camino a mejor, se tuerce con facilidad por su excesiva exposición a las inclemencias sociales, así como por las elevadas expectativas personales difíciles de satisfacer en unos tiempos tan confusos.

Después del verano es un momento perfecto para organizar todas las ideas ambiciosas y pretenciosas que han surgido de las horas baldías y darles forma de proyecto de una nueva vida. En definitiva, de realizar los preparativos para dar un giro voluntario de 180º a la vida, no impuesto por una necesidad económica, sino más bien recomendado para una necesidad espiritual. Es hora ya de abandonar las divagaciones y asumir el nuevo reto que implica una gran inversión de tiempo, dinero y esfuerzo orientado a un futuro personal mejor.

Realmente las decisiones de vida no se toman de un día para otro, más bien, se van desarrollando a partir de un suceso que actúa como detonador seguido de un período de maduración, más o menos largo, que se culmina con la decisión que ya implica arriesgar. Y esto es lo realmente duro y que si no se realiza en el momento adecuado, probablemente el proyecto se quede en el recuerdo e incluso en el olvido, y nos condenemos a vivir en el desanimo e insatisfacción crónicos.

Trás más de veinte años de carrera profesional, me encuentro ante un nuevo plan de futuro que incluye una primera fase de preparación de oposiciones a Inspector de Hacienda que espero culminar en algo más de un año.

En la fase de validación previa de año y medio, viví muchas horas de estudio frente a los cuantiosos temas y realicé varios exámenes, me reconfortaba aprender cada día como en el colegio para saber no por la urgencia de resolver un problema inmediato como sucede en el entorno laboral. La sentí como una formación excepcional y entendí el motivo de mi sufrimiento profesional de infinitas horas: por la necesidad de aprender de urgencia, de ser autodidacta y de salir de cualquier emboscada sin saber cómo. Y vi en las oposiciones una oportunidad de adquirir un conocimiento muy amplio y con una precisión también muy alta, para adquirir la capacidad de desenvolver una carrera profesional con solvencia con relativa facilidad.

Así que espero disfrutar de la primera etapa del camino hacia un nuevo futuro como una escuela que además de Civil, Contabilidad, Derecho Financiero, me enseñe también cómo reducir el esfuerzo profesional desde el momento cero y me dirija a un mar de aguas mansas desde donde observar los días desde el amanecer al atardecer.

Estoy ansiosa de asumir el reto y empezar a sentir el bienestar que genera el bien saber.

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